← Todos los artículos

Horacio Alcaraz

ODRES NUEVOS

EL PELIGRO DE LA RIGIDEZ MENTAL.

Le pregunté a la IA qué es la rigidez mental. Y esto fue lo que me contestó: La rigidez mental es un patrón de pensamiento que se caracteriza por la tendencia a mantener creencias, comportamientos o patrones de pensamiento inflexibles. Las personas rígidas suelen tener una visión fija y estable de las cosas, y se aferran a sus creencias.

La rigidez mental puede dificultar la adaptación a los cambios.

En Lucas 2 Jesús dijo que él necesitaba dedicarse a los “negocios” de su Padre. Aquellos que estamos en la tarea de guiar a otros estamos en un negocio peligroso: puede producir rigidez mental.

Luc 5:37-38 Nadie echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino nuevo hará reventar los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán.  (38)  Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.

¿QUÉ ES UN ODRE?

Un odre es un recipiente hecho de cuero de animal, comúnmente usado en tiempos bíblicos para almacenar líquidos como vino o agua. En Lucas 5:37-38, Jesús lo usa en una metáfora, diciendo que el vino nuevo no debe ponerse en odres viejos, porque estos podrían romperse. La idea detrás de esto es que las cosas nuevas (como su mensaje y enseñanza) necesitan recipientes adecuados (corazones, mentes y estructuras flexibles) para ser recibidas correctamente.

¿QUIÉNES PREGUNTABAN?

Los líderes del anterior movimiento de Dios.

  • Escribas: los expositores “correctos y ortodoxos” de las Escrituras. Se pervirtieron y endurecieron. No aceptaban nuevas ideas. Se aferraron a su antiguo paradigma de “así se sirve a Dios”.
  • Fariseos: sig. “amados por Dios”. Los que decían ser los “íntimos” de Dios por sus prácticas de culto y adoración. Idem.
  • Los discípulos de Juan: eran los fervientes seguidores del profeta del momento, Juan el Bautista. Se confundieron (Juan les dijo que sigan a Jesús), y se endurecieron. Idem.

Ellos, los del “movimiento” anterior, cuestionaban lo que Dios estaba haciendo ahora, por fuera del circuito eclesiástico conocido, a través de Jesús. ¡Irónico!, ¿verdad?

Ahora, ¿pensamos que a los evangélicos no nos ha pasado lo mismo? ¿Hay dudas de que la iglesia evangélica necesita un cambio? Pero no ha pasado lo que dijo Jesús en Luc 5:39 “Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor”.

Nos hemos enamorado de nuestras formas…

LA RESPUESTA DE JESÚS…

(Luc 5:36-38) Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para arreglar uno viejo, porque echa a perder el vestido nuevo, y el retazo nuevo no queda bien con el vestido viejo. Ni tampoco echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo revienta los cueros, se derrama y se dañan los cueros. El vino nuevo se echa en cueros nuevos.

ALGUNAS CONCLUSIONES…

El mensaje y las formas de Jesús son el vestido y el vino nuevo.

En primer lugar, la iglesia evangélica es una iglesia avejentada con un liderazgo avejentado. Ya tenemos 200 años de hacer lo mismo. Hemos perdido nuestro impacto. En LATAM los países de mayoría evangélica están entre los más corruptos del continente. La sal ya no sala. Y ya no sirve “emparchar” lo viejo con mejor música, nuevas actividades y grandes eventos. Lo que sirvió en el siglo pasado ya no es ni eficiente (Recursos) ni efectivo (cambios) hoy.  

Jesús dijo: El vestido viejo no se emparcha, se desecha. Ya cumplió su ciclo. Esto aplica a nuestras formas de hacer y ser iglesia, nuestras formas y métodos, todos del siglo pasado y más atrás.

Y, en segundo lugar, la iglesia evangélica y su liderazgo ya tiene rigidez mental. El odre se puso duro. Hace 200 años que hacemos lo mismo domingo tras domingo. Con más o menos luces y sonido, con o sin pantallas, etc. y etc., pero el “odre” se puso rígido y ya no puede contener el “vino nuevo” del evangelio. Se derrama perdiendo su impacto.

*Me causa gracia y tristeza cuando me dicen: “¿Viste, hay un nuevo ministerio o una nueva iglesia en tal o cual lugar?”. Y yo pienso dentro mío: “¿Qué tiene de nuevo o nueva? Porque de seguro que dentro de sus cuatro paredes hace lo mismo que hacemos los que ya estábamos antes, que hacemos lo mismo que los que estaban antes que nosotros. ¿Qué tiene eso de nuevo?”

Ahora, al odre viejo se lo trata diferente que al vestido viejo. Se lo somete a un proceso de ablande y limpieza profundas, hasta que recupere su flexibilidad, y sea apto para contener vino nuevo otra vez.

Este proceso, en mi opinión es la reflexión y meditación que nos debemos los líderes de la iglesia evangélica. Me gusta verlo como el proceso al que Dios llamó al liderazgo en tiempos de la restauración de Israel. Dios le dio al profeta Hageo el siguiente mensaje para los líderes y el pueblo:

(Hag 1:5-7) Ahora pues, dice el Señor Todopoderoso: «Piensen bien lo que están haciendo. Ustedes siembran mucho pero es poco lo que cosechan, comen pero no quedan satisfechos, beben pero no les alcanza para saciarse, se visten pero no lo suficiente para abrigarse. Ganan dinero pero se les va como si tuvieran roto el bolsillo». El Señor Todopoderoso dice: «Piensen bien lo que están haciendo.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué predicamos lo que predicamos? ¿Por qué adoramos como adoramos? ¿Por qué servimos como servimos? Porque eso es lo que nos enseñaron. Nosotros somos los continuadores de un paradigma evangélico de hace 200 años. Más moderno, pero lo mismo en esencia.

Les dijo: “Pienses bien lo que están haciendo”, “Evalúen los resultados”. No dijo: “Yo estoy con Uds, métanle para adelante”, “todo es una bendición”.

El evangelio siempre es nuevo, la iglesia y su liderazgo se volvió vieja y rígida. Incapaz de cambios.

Ya vimos todo. Y ahora, reciclado.

Hagámonos algunas preguntas:

  • ¿A dónde termina nuestro modelo de iglesia?
  • ¿Cuál es el objetivo del ministerio pastoral?

PARADIGMAS OBSOLETOS…

Necesitamos un cambio de paradigma. Una manera nueva de ver y pensar la iglesia. Hay suficientes y perturbadoras anomalías.

¿Qué es una anomalía? Desviación o discrepancia de una regla o de un uso. Irregularidad, anormalidad, rareza, deformidad, aberración. *Copérnico 1543 y Galileo Galilei 1609 (gracias al telescopio) “Algo no estaría funcionando como lo suponíamos”. 

El paradigma anterior quedó obsoleto, un nuevo paradigma y una nueva era de avance se abrieron paso para la humanidad.

EL “NUEVO” PARADIGMA.

No estamos tratando de “inventar” un nuevo modelo de iglesia, sino más bien, redescubrir los principios bíblicos e históricos de la iglesia primitiva, interpretarlos en su contexto y hacer los ajustes en nuestro contexto para volver a la manera de Cristo y los apóstoles.

Y la clave de este Nuevo Paradigma de iglesia está en las enseñanzas de los apóstoles de Jesús, en especial, el apóstol Pablo. Escuchen lo que él dice con respecto a cómo HACER iglesia:

 1Co 4:17 Por eso les envié a Timoteo, a quien amo como a un hijo, y quien es fiel al Señor Jesús. Por eso confío en él. Timoteo les recordará mis enseñanzas, que son las mismas enseñanzas de Cristo. Eso es lo que yo enseño en todas las iglesias.

1Co 7:17 Fuera de este caso, que cada uno siga viviendo en la condición que el Señor le asignó y en la que se encontraba cuando fue llamado. Esto es lo que prescribo en todas las Iglesias.

1Co 11:2 Ustedes merecen que los felicite porque se acuerdan de mí en todo, y porque retienen las instrucciones tal como se las entregué.

1Co 14:37 Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que les escribo son mandamientos del Señor;

El Señor Jesús, les entregó a los apóstoles no solo el evangelio sino la forma en que la iglesia debía organizarse, reunirse, adorar, ministrar, etc en otras palabras, llevar adelante la misión.

No tenemos libertad para hacer iglesia a nuestra manera. Y nuestra manera de hacer iglesia es la que está estorbando al evangelio.

Alguien lo dijo así: La iglesia tal y como la conocemos, está estorbando a la iglesia tal y como Dios la quiere.

Necesitamos una Reforma, no de la doctrina, eso ya sucedió en el siglo XVI, sino una reforma de hacer iglesia.

Ver publicación original en el blog de Horacio Alcaraz ↗