Horacio Alcaraz
¿CÓMO LO HICIERON?

Este artículo fue producido consultando escritos de Alan Hirchs y Justo González
¿Cuántos cristianos creés que había en el año 100 dC? ¿Cuántos cristianos creés que había justo antes de que Constantino entrara en escena, digamos hacia el año 310 dC? Acá hay una respuesta un tanto sorprendente, según el sociólogo Rodney Stark:
- 100 dC Había unos 25.000 cristianos aproximadamente
- 310 dC Había unos 2.000.0000 de cristianos aproximadamente
Entonces viene la pregunta: “¿cómo lo hicieron? ¿Cómo pasaron de ser un pequeño movimiento a ser durante dos siglos la fuerza espiritual más importante del Imperio Romano?”
Antes de que respondas, datos para tener en cuenta:
• Durante todo ese periodo fueron tratados como una religión ilegal.
• No disponían de edificios para reunirse como lo hacemos nosotros.
• Ni siquiera disponían de las Escrituras tal y como las conocemos ahora.
• Carecían de una institución y del tipo de liderazgo profesional.
• No disponían ni de cultos evangelísticos, reuniones especiales, ni de grupos de jóvenes, ni de bandas de música, ni de seminarios, ni de comentarios bíblicos…
• De hecho para unirte a la iglesia, te lo ponían bastante difícil. A finales del siglo segundo, los nuevos convertidos debían atravesar un periodo de iniciación para demostrar que eran verdaderos discípulos de Cristo. Según el historiador Justo Gonzalez, hasta dos años de preparación y tutoría.
En resumen, carecían de todo lo que a nosotros nos sobra y, sin embargo, ¡en 200 años impactaron al imperio más poderoso de la historia! Así que, ¿cómo lo hizo la iglesia primitiva? Si encontramos respuesta a esta pregunta, quizás encontremos también la respuesta que necesitamos hoy en día para la iglesia en hispano américa.
Pero antes de poder descartar este ejemplo de la iglesia primitiva por considerarlo una anomalía en la historia, hay en nuestra propia época una manifestación similar, y si cabe, más sorprendente. Me refiero a la iglesia clandestina de China.
Cuando Mao Zedong subió al poder en 1949 inició una purga sistemática de la religión.
La iglesia China, que estaba bien establecida según los criterios occidentales debido a la colonización, contaba con un número estimado de 2 millones de miembros. Como parte de su persecución Mao:
- hizo desaparecer a todos los misioneros extranjeros y ministros religiosos,
- expropió todas las propiedades de la iglesia,
- ejecutó a los líderes de primera línea,
- mató o encarceló a los de segunda y tercera línea,
- prohibió las reuniones públicas de cristianos, amenazándoles con la muerte y la tortura, y luego
- los persiguió con crueldad.
Al final de la dictadura de Mao en finales de los 70, y la incipiente apertura de China a principios de los 80, se permitió de nuevo que los cristianos extranjeros entraran en el país, aunque bajo una vigilancia estricta. Esperaban encontrarse con una iglesia totalmente diezmada y unos discípulos débiles y abatidos. Todo lo contrario, descubrieron que el cristianismo había florecido mucho más allá de lo que nadie se podía haber imaginado. Las estimaciones de entonces fueron de 60 millones en China, pero hay que seguir contando, ya que desde entonces no han parado de crecer. Se estima hasta hoy un crecimiento del 1300% y con la proyección de convertirse en la mayor fuerza misionera del planeta.
Sin dudas, lo de China es el movimiento cristiano transformador más importante de la historia de la iglesia. Y que al igual que los primeros cristianos, estas personas disponían de muy pocas Biblias (a veces tenían una sola página para toda una iglesia, que luego intercambiaban con otra). No disponían de pastores formados y con sueldo, ni tenían estructuras de liderazgo, ni de denominación central ni coberturas, ni de eventos masivos. ¡Aun así crecieron como locos! ¿Cómo fue posible? ¿Cómo lo hicieron?
¿CÓMO LO HICIERON?
El Carácter Apostólico (la fuerza vital intrínseca del Pueblo de Dios) o el ADN misional de la iglesia.
La persecución llevó tanto al primer movimiento cristiano como a la iglesia China a descubrir su verdadera naturaleza como pueblo apostólico (enviado con una misión divina).
La persecución les forzó a no confiar en cualquier tipo de institución religiosa centralizada y los forzó a vivir más de cerca, y con más coherencia, el mensaje original, es decir, el evangelio.
La persecución operó como un para mantener a estos movimientos leales a su fe y dependientes de Dios; los purificó de las liturgias centradas en los templos y de cualquier tipo de parafernalia pseudoeclesiástica innecesaria. Y de esta manera, siendo auténticos con el evangelio, desataron el poder del Carácter Apostólico.
¿Necesitamos una persecución del gobierno? No necesariamente. En el caso del movimiento liderado por los hermanos Wesley en siglo XVIII la oposición y rechazo vino de la misma iglesia institucional y llevó al movimiento a los márgenes. Y fue allí, entre granjeros, mineros y buscavidas de los caminos que explotó el ADN apostólico de la iglesia, generando un despertar espiritual que impactó a toda la nación inglesa.
¿QUÉ LO DETIENE?
Yo creo que debemos empezar por definirnos a nosotros mismos. ¿Somos o no somos la iglesia del Dios vivo cuya piedra fundamental es Cristo, y cuyo fundamento es la doctrina de los apóstoles y profetas del NT o somos una iglesia de segunda mano o una mala copia?
Si afirmamos que sí somos, quiere decir que tenemos el mismo ADN misional, el mismo carácter apostólico. Entonces mi pregunta es ¿Qué es lo que lo detiene o estroba?
Propongo dos respuestas: El temor a cambiar lo que siempre hicimos y la estructura eclesiástica paralizante.
Pienso en la exhortación de Pablo a Timoteo 2Ti 1:6-7 Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de dominio propio.
Pienso en el joven David encorsetado por el rey Saúl. 1Sa 17:38-39 Después Saúl le dio a David su propia armadura: … David se la puso, … y probó dar unos pasos porque nunca antes se había vestido con algo semejante. —No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—. No estoy acostumbrado a usarlo. Así que David se lo quitó.
Mi conclusión: la iglesia tal y como nosotros la conocemos y hacemos esta estorbando a la iglesia como Dios la planeó y la quiere.
Si desechamos el temor a los cambios y si desechamos las estructuras evangélicas paralizantes no vamos a necesitar una persecución para manifestar el verdadero ADN apostólico de la iglesia en este tiempo.
Hay que empezar quitando lo que estorba para luego edificar a la manera de Cristo y los apóstoles.
Jer 1:10 Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar.
Esta es nuestra tarea en el tiempo presente.