Horacio Alcaraz
15 TESIS PARA UNA REFORMA DE LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA – Segunda Parte

*las tesis son tomadas del libro CASAS QUE TRANSFORMARÁN EL MUNDO. El retorno de las iglesias en los hogares. De Wolfgang Simson, con algunos comentarios personales.
«La iglesia tal y como la conocemos está estorbando para que surja la iglesia tal y como Dios la quiere».
6. Ninguna iglesia debe ser dirigida por un solo Pastor
Lo que vemos en la iglesia del NT es que la iglesia local no está dirigida por un pastor, sino supervisada paternalmente por un anciano (líder espiritual), una persona con sabiduría que está conectada con la realidad que les rodea.
¿Cómo se vinculaban entre sí esas iglesias en la ciudad? por la rotación de líderes que se conocen como los cinco ministerios (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) los cuales recorren «de casa en casa», para llevar a la madurez a los creyentes.
Los ministerios apostólico y profético tienen el papel especial de poner los fundamentos (Efesios 2:20; 4:11, 12). Un pastor (no en el sentido de título o cargo, sino de alguien que ejerce por sus dones y llamamiento cuidado pastoral), es un miembro importante del equipo, pero no puede asumir más que una parte de toda la tarea de «capacitar a los santos para la obra del ministerio», y tiene que ser complementado sinergéticamente por la acción de los otros cuatro ministerios para que funcione de una forma apropiada.
Comentario: la iglesia adolece de madurez y crecimiento en Cristo porque solo está influenciada por el ministerio pastoral. El reto de lo oficio son vistos como ministerio no esenciales. *Consejo Pastorales.
7. Las piezas correctas, ensambladas de manera equivocada.
Para hacer un rompecabezas, tenemos que unir las piezas de acuerdo con un modelo original, porque si no, lo que obtenemos, la imagen final, no encaja, y las piezas no tienen ningún sentido. En el ámbito cristiano tenemos las piezas correctas, pero las hemos ensamblado de forma equivocada, quizá por tradición, o celo religioso y una mentalidad de poder y control.
Hoy en día los cinco ministerios que se mencionan en Efesios 4:11, 12; los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, no están encajando de la forma correcta ni en el lugar apropiado. En nuestro sistema se los percibe como cargos jerárquicos, los cuales favorecen el control y manipulación de la iglesia. Y al no cumplir de verdad con su función dada por Cristo, la iglesia no es edificada hasta llegar a la madurez.
Estos cinco ministerios de capacitación tendrán que transformarse en nuevas (pero a la vez antiguas) formas, para que la totalidad del cuerpo espiritual pueda crecer e ir edificándose en amor, y los «ministros de Cristo» puedan encontrar su lugar y rol apropiados.
Ésta es una razón más por la que debemos volver al diseño original de la iglesia.
8. Yendo del control de los burócratas del evangelio y hacia el ministerio de cada creyente.
Ninguna iglesia que se considere resultado del Nuevo Testamento puede ser dirigida por un único «hombre santo» profesional de la religión que actúa como intermediario de Dios, al estilo de Moisés, y es el que alimenta a una masa de fieles consumidores pasivos.
El cristianismo adoptó este método de las religiones paganas, o, siendo muy benévolos, del Antiguo Testamento. La extrema jerarquización de la iglesia desde la época de Constantino ha sido una influencia profunda desde hace demasiado tiempo, dividiendo al pueblo de Dios de una forma artificial entre laicos inmaduros y un clero profesional, y desarrollando una mentalidad basada en el poder y una estructura piramidal.
De acuerdo con el Nuevo Testamento (1Tim. 2:5), «hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre». Es muy sencillo, Dios no quiere que profesionales de la religión se coloquen por la fuerza entre él y su pueblo. El velo del lugar santísimo está roto, y Dios permite y quiere que la gente vaya a él directamente, a través de Jesucristo, el único camino. Sin embargo, para que el sacerdocio universal de cada creyente sea una realidad, el sistema que tenemos hoy en día tiene que cambiar por completo.
Puede que la burocracia sea buena para los negocios y la política, pero no para la iglesia. Parece que Dios está empeñado en liberar a su iglesia de la cautividad de los burócratas religiosos y los espíritus de control, para hacerla de dominio público, poniéndola en las manos de personas normales a las que Dios ha hecho extraordinarias.
La revolución de los “comunes”. Poner el movimiento en manos de los creyentes.
9. Dejar atrás las estructuras organizadas del cristianismo para volver a las dinámicas orgánicas del cuerpo de Cristo.
El «Cuerpo de Cristo» es una descripción vívida de un organismo vivo, no de un mecanismo organizado.
La iglesia, a nivel ciudad, está formada por una multitud de familias espirituales, que se relacionan de forma orgánica como una red. La manera en la que esas comunidades funcionan unidas es una parte integral de todo el mensaje.
Hoy tenemos un máximo de organización con un mínimo de organismo, y tiene que cambiar a un mínimo de organización para permitir un máximo de organismo. Demasiada organización está estrangulando el organismo por temor de que algo pudiera funcionar mal. El temor es lo opuesto a la fe, y no precisamente una virtud cristiana. El temor quiere controlar, la fe puede confiar.
Por lo tanto, puede que el control sea bueno, pero la confianza es mejor. Dios ha confiado el Cuerpo de Cristo a personas con una mentalidad de servicio y con el don del E.S. de creer que él todavía tiene el control.
Lo que necesitamos desarrollar en la actualidad son redes por barrios y regionales y nacionales basadas en la confianza, no en un sistema de control con una jerarquía auto proclamada, para que puedan volver a emerger las formas orgánicas del cristianismo.
10. De adorar nuestra adoración a adorar a Dios
La imagen que ofrece la mayoría del cristianismo actual se puede resumir como personas santas que asisten regularmente a un lugar santo en un día santo a una hora santa, para participar en un ritual santo, dirigido por un hombre santo vestido con ropa santa con un sueldo santo.
Y dado que esta empresa cuyo enfoque es una presentación pública a la que llamamos «culto de adoración», demanda de un gran talento organizativo y una burocracia administrativa para que funcione bien, es normal que el modelo de culto se transforme rápidamente en una tradición rígida.
Estadísticamente, un «culto de adoración» normal de una o dos horas de duración, consume muchos recursos, pero a cambio produce muy poco fruto en cuestión de discipulado de personas, es decir, de vidas cambiadas. Hablando en términos económicos, es una estructura con un «alto costo y bajo rendimiento».
Tradicionalmente, el deseo de adorar «de la forma correcta» ha llevado a mucho denominacionalismo, confesionalismo y nominalismo. Esto no sólo pasa por alto el hecho de que a los cristianos se le ha llamado a adorar «en espíritu y en verdad», y no en templos con un culto preordenado. También ignora el hecho de que la mayor parte de la vida se desarrolla en un ambiente informal, y así debe ser también con el cristianismo como forma de vida.
Comentario: no aprendimos nada de la pandemia. Dios no enseñó que la iglesia no es un lugar ni que depende de un culto de domingo para existir.
CONTINUARÁ…